Me hiciste feliz, sabes? Pero el precio fue muy alto. Me perdí a mi mismo.
En todo este tiempo me ha costado encontrarme. Pero lo logré. Soy el mismo de antes de que aparecieras, soy feliz!!! Me costó mucho... pero saliste de mi corazón y nunca volverás a estar ahí... porque no lo mereces. Se feliz pues yo lo soy...
¿Perdonar? ¿Olvidar? Si, ambas. Hace mucho de la primera, y de la segunda no tiene tanto. Hoy te recuerdo por la fecha, porque provocaste que mi madre y yo nos acercáramos mucho más de lo que en toda mi vida habíamos estado... Es lo único que agradezco.
Alguna vez pensé que eras lo único. Pero ya no.
¿Mi última palabra? Adiós.

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